La norma ISO 50001, herramienta clave para la gestión de la energía en la empresa

Estableciendo una línea de base y un proceso para la mejora continua


La energía es fundamental para las operaciones de una organización y puede representar un costo importante para la misma, independientemente de su actividad. Para hacernos una idea de ello, cabe considerar el uso de energía a través de la cadena de suministro de la empresa, desde las materias primas hasta el reciclaje.

Además de los costos económicos de la energía para una organización, la energía puede imponer costos ambientales y sociales por el agotamiento de los recursos y contribuir a problemas tales como el cambio climático. Por otra parte, el desarrollo y despliegue de tecnologías de fuentes de energía nuevas y renovables puede tomar tiempo.

Las organizaciones individuales no pueden controlar los precios de la energía, las políticas del gobierno o la economía global, pero pueden mejorar la forma en que gestionan la energía. Mejorar el rendimiento energético puede proporcionarles beneficios rápidos, maximizando el uso de sus fuentes de energía y los activos relacionados con la energía, lo que reduce tanto el costo de la energía como el consumo. De esta manera, la organización también contribuye positivamente en la reducción del agotamiento de los recursos energéticos y la mitigación de los efectos del uso de energía en todo el mundo, tal como el calentamiento global.

La norma ISO 50001, de Sistemas de Gestión de la Energía, proporciona a las organizaciones grandes y pequeñas, del sector público y privado, dedicadas a la manufactura o a los servicios, independientemente de donde se encuentren ubicadas, estrategias de gestión para mejorar su eficiencia energética y reducir costos. En concreto, tiene por objeto cumplir lo siguiente:

  1. Ayudar a las empresas a aprovechar mejor sus actuales activos de consumo de energía.
  2. Crear transparencia y facilitar la comunicación sobre la gestión de los recursos energéticos.
  3. Promover las mejores prácticas de gestión de la energía y reforzar las buenas conductas de gestión de la energía.
  4. Ayudar a las instalaciones en la evaluación y dar prioridad a la aplicación de nuevas tecnologías de eficiencia energética.
  5. Facilitar la mejora de gestión de la energía para los proyectos de reducción de emisiones de gases de efecto invernadero.
  6. Permitir la integración con otros sistemas de gestión organizacional, como ser el ambiental, y de salud y seguridad.

Sin fijar objetivos concretos y siguiendo el proceso Planificar-Hacer-Verificar-Actuar de mejora continua del sistema de gestión de la energía, permite establecer una línea de base y luego mejorarla a un ritmo adecuado al contexto y las capacidades de la empresa, proporcionando un marco de requisitos que permite:

  1. Fijar metas y objetivos para cumplir con la política.
  2. Utilizar los datos para entender mejor y tomar decisiones sobre el uso y consumo de energía.
  3. Medir los resultados.
  4. Revisar la eficacia de la política.
  5. Mejorar continuamente la gestión de la energía.

Esta gestión puede implementarse de forma individual o integrarse con otros aspectos abordados por sus sistemas de gestión, como la calidad y el medio ambiente.

Fuente : Universitat Politècnica de Catalunya).


Sobre Santiago Feliu 1908 artículos
Lic. Santiago F.Feliu Enfermería- Legal - Forense Especialista en Aerovacuacion

Sé el primero en comentar