«La prescripción enfermera necesita modificar la Ordenación Profesional»

Redacción Médica entrevista a Florentino Pérez Raya con motivo del aniversario de la aprobación del RD de prescripción

Florentino Pérez Raya es, antes que presidente del máximo órgano que representa la Enfermería en España, enfermero y andaluz. Por eso vivió con especial ilusión cuando, el 19 de octubre de 2018, la ministra de Sanidad, María Luisa Carcedo,le citó para comunicarle la aprobación de la modificación del Real Decreto de prescripción enfermera. Una buena noticia para todas las profesionales a las que representa y que, como andaluz, le pillaba todavía más ‘cerca’. Ahora, en una entrevista a Redacción Médica analiza los avances realizados por las administraciones para poner en marcha este RD. Un balance bastante negativo para el que, recuerda, hay una fecha límite: los dos años que establece la ley.

¿Qué valoración hace de este primer año tras la aprobación del Real Decreto de prescripción enfermera?


«Las CCAA reclamaron al Ministerio este RD y es incomprensible que ahora no desarollen la acreditación de sus enfermeros»

Este primer año nos demuestra que hay una dejación por parte de la administración porque no es de recibo que después de tantos años que llevamos con la prescripción, prácticamente sigamos en el mismo punto de salida desde su aprobación. Tengamos en cuenta que muchas comunidades autónomas no tienen regulado ni siquiera el proceso para que las enfermeras se acrediten. Hasta el momento, ya han sido siete CC.AA. (Andalucía, Baleares, Canarias, Cantabria, Cataluña, Comunidad Valenciana y Navarra) y el Ministerio de Defensa, quienes lo han regulado. Por lo tanto, del primer año podríamos decir que, después de que las propias comunidades autónomas reclamasen con fuerza al Ministerio de Sanidad la aprobación del Real Decreto, resulta como poco incomprensible que éstas no hayan desarrollado la acreditación de sus enfermeros de forma inminente y a día de hoy les tengan en un limbo legal.

¿Cuáles son las grandes deficiencias que ha encontrado hasta ahora la implantación de esta modificación del RD?

Pues fundamentalmente la poca disposición por parte de la administración de acelerar los procesos. El decreto marcaba unos plazos concretos para establecer, primero, la acreditación y después el desarrollo de los protocolos para indicar, usar o autorizar la dispensación de medicamentos sujetos a prescripción médica. Y, a día de hoy, no se ha visto celeridad alguna, por parte de la administración, para poner en marcha ninguno de estos dos procesos. La inacción afecta tanto a las Comunidades Autónomas como al ministerio, que tenía el mandato legal de establecer la comisión de protocolos y guías de la práctica clínica, y, sin embargo, hasta hace muy poco no se ha puesto en marcha.

Sabemos que el Ministerio y las CC.AA., en colaboración con Enfermería y otros órganos, están discerniendo ya los primeros protocolos de prescripción. ¿Cuál cree que serán los primeros en ver la luz? ¿Cuánto tiempo cree que van a tardar en aprobarse?

Estamos en un momento muy inicial donde la prioridad va a ser comenzar a desarrollar aquellos protocolos que sean de fácil implantación y además sean prioritarios para el Sistema Sanitario en base a las necesidades asistenciales. Los primeros en ver la luz serán aquellos que más beneficio impliquen para los propios pacientes y en los que logremos el consenso de todos los profesionales para su efectiva puesta en marcha.
 
La implantación del RD en la sanidad privada necesitaba una serie de trámites ‘especiales’ y el CGE se había ofrecido a hacer de mediador y ayudar. ¿Cómo va este aspecto?

En el ámbito privado, la única consideración especial es que la acreditación lleva un proceso distinto, porque los servicios sanitarios no tienen los datos concretos del tiempo trabajado como enfermeras/os, en el ejercicio libre de la profesión o en el ámbito privado, para saber si se puede acreditar al profesional en base a sus años de experiencia. Nuestro ofrecimiento fue que podríamos facilitar esa labor a la administración proporcionando todos los datos y dando validez a nuestro proceso de verificación de la antigüedad laboral de los profesionales. En el caso de la sanidad privada, sólo el colegio es quien tiene la información para poder acreditar cuándo está dado de alta un colegiado para ejercer, por eso nuestra Organización Colegial resulta clave a la hora de poder disponer de ese tipo de información. El resto sería igual, porque la aplicación de protocolos es la misma en el ámbito público y en el privado.

Usted proviene de una CCAA, Andalucía, en la que las enfermeras llevaban mucho tiempo prescribiendo. ¿Cuál es su experiencia personal en este aspecto? ¿En qué beneficia al sistema sanitario que las enfermeras prescriban?

La implantación en Andalucía data de 2009. Año en el que se aprobó la modificación de la Ley del Medicamento para dar una solución a la situación generada en la modificación de 2006 ya partir de la cual se tendría que haber desarrollado un Real Decreto de prescripción enfermera que, por el contrario, no vió la luz de forma satisfactoria para nosotros hasta el año pasado. No obstante, la probación del Decreto de Andalucía fue anterior a aquella modificación de la Ley en 2009.

¿Y qué tal ha funcionado desde entonces?


«En Andalucía el sistema ha beneficiado y se ha ahorrado dinero, sobre todo con la prescripción de productos sanitarios»

Perfectamente. No ha habido ningún tipo de reclamación ni por parte de pacientes ni de los profesionales de otras disciplinas, como pueden ser los médicos. Esto quiere decir que el sistema ha funcionado. Sí que es cierto que tiene algunas deficiencias, porque se ha quedado obsoleto una vez que la ley se modificó después de ese decreto de Andalucía y, por lo tanto, había alguna serie de premisas en el decreto que impedían el desarrollo de la prescripción tal cual la concebimos ahora con la ley del Medicamento y la modificación del Real Decreto en 2018. El sistema se ha beneficiado y se ha visto que ha ahorrado dinero, sobre todo por la prescripción de productos sanitarios. En definitiva, hemos contribuido a un ahorro en el gasto sanitario y una mayor eficiencia en la atención sanitaria alcanzando mejores niveles de satisfacción entre los pacientes y los propios profesionales.

Nunca llueve a gusto de todos. Pero las dos profesiones mayoritariamente implicadas en este proceso -médicos y enfermeras- hemos sido capaces de llegar a acuerdos y de avanzar juntos. En ese camino seguimos andando ambas profesiones. En la comisión de protocolo ya hemos dicho que vamos a poner todo de nuestra parte para intentar consensuar todo lo que de ella salga.

¿Tienen esperanzas de que este Real Decreto evolucione, en un corto plazo, en una modificación de la LOPS?

Esta ley se debe adaptar a los nuevos tiempos. Se ha quedado obsoleta en muchas cosas: como puede ser la distinción entre diplomados y licenciados, eso ya no existe en nuestro ordenamiento educativo y por lo tanto tiene que adaptarse a ese nuevo espacio europeo de educación superior, que es el que ahora mismo está vigente. Asimismo, la Directiva de Cualificaciones también marca una serie de competencias en el área de Enfermería que deben de ser traspuestas, no sólo para el ordenamiento educativo, sino para la práctica profesional. Confiamos, por tanto, que todo esto conlleve una modificación no solamente de la LOPS, sino también de la propia Ley del Medicamento, reconociendo la capacidad de prescripción -con todas las letras- por parte de las enfermeras; eso sí, en su ámbito de competencias: los cuidados de Enfermería.  Es, sin duda, la mejor solución a este largo y tortuoso camino.

Han sido muchos años los que han tardado los organismos públicos en aprobar esta modificación del RD. ¿Esperan más rapidez de otras peticiones de la profesión como la creación de la figura de la ‘Enfermera jefe’ o una norma específica para proteger al sanitario ante el uso de fármacos peligrosos? ¿A cuál de sus reivindicaciones institucionales le piden más celeridad?

Desde luego la situación política de los últimos años no hace viable ninguna rapidez en ninguna de las cuestiones, no porque se trate de la prescripción, sino porque la situación política no es favorable para ninguna celeridad en ningún tema sanitario o no sanitario. Desde luego los temas que comenta son prioritarios y todos ellos requieren de la atención rápida por parte de la administración central.

Este mes comienza la campaña de vacunación. ¿Cómo ha afectado la aprobación del RD de prescripción?

Hay una consideración específica en el artículo 3.3 donde se dice que para la vacunación no es necesaria ninguna prescripción o valoración previa del médico, salvo en determinados casos muy concretos. Con el mero hecho de que la enfermera esté acreditada para la prescripción, puede vacunar. La dificultad está en esa acreditación, eso es lo que tiene que acelerar la administración pública.  

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