Enfermera de un crucero al otro lado del mundo: «Es una burbuja Covid free»

La madrileña Natalia A. explica cómo es trabajar en un barco, antes y durante la pandemia de coronavirus

Durante su residencia de Enfermería Familiar y Comunitaria en Castellón, Natalia A. tuvo la suerte de coincidir con una compañera, que le mostró un album de fotos con todos los lugares que había visitado gracias a su trabajo como enfermera en cruceros. Así, hace cinco años, tras un contrato «injusto» en un hospital, decidió cambiar de rumbo laboral y pocos meses después ya estaba embarcándose. Ha pasado por el Caribe, el Mediterráneo, las costas de Australia y Nueva Zelanda, la Polinesia Francesa e incluso por la Antártida. Sin embargo, a causa del Covid-19, a día de hoy se encuentra en un barco que navega sin alejarse de la costa de Barbados, no tiene turistas y del que no puede bajar.

«Estamos en una burbuja Covid-free», explica Natalia a Redacción Médica por teléfono. «Cuando llegamos necesitamos doble PCR negativa, pasamos 15 días de cuarentena en un camarote y después de eso, ya podemos salir a trabajar con toma de temperatura dos veces al día, por lo que estamos en una burbuja».  Acostumbrada a tener casi 8.000 pasajeros, que pueden convertirse en pacientes en cualquier momento, esta enfermera ahora solo tiene 80: los trabajadores del barco encargados de mantenerlo en óptimas condiciones para cuando el Covid-19 permita volver a este tipo de turismo. Destaca que incluso algunos de ellos no han llegado a experimentar lo que significa la pandemia porque «subieron al barco en marzo y no han salido de él».

Natalia explica que se desconoce cuándo este tipo de turismo volverá a la normalidad, ya que «aunque vengan viajeros con PCR negativa, en el momento en el que se baje a un puerto pueden tener contacto con el virus. Además ahora con las nuevas variantes y cepas es muy complicado». Y es que, esta enfermera madrileña conoce bien las consecuencias del SARS-CoV-2, ya que estuvo trabajando los tres primeros meses de la pandemia en el Hospital Clínico San Carlos de Madrid y, cuando la cosa mejoró en la capital, fue a trabajar al SAMU en Castellón de extrahospitalaria, hasta que puedo regresar a bordo después del verano.

Aunque esta enfermera siempre ha estado intercalando trabajos en tierra, tiene razones importantes para regresar, ya que «puede estar con su pareja. «Además las condiciones laborales son mucho mejores y estamos libres de Covid», explica. Antes del virus que ha colapsado el mundo, Natalia rememora que «solían estar bastante ocupados», ya que estos barcos para cruceros suelen acoger entre 4.000 y 8.000 viajeros, «es una ciudad flotante y puede pasar de todo«.

Una media de 40 pacientes al día

Así, detalla que dependiendo de ese tamaño, el equipo médico es mayor o menor. «En condiciones normales, en un barco grande seríamos dos médicos, tres enfermeras y una secretaria administrativa. Siempre hay una enfermera que está de guardia y está pendiente de atender todas las urgencias, otra que está de refuerzo y otra que tiene más una tarea asistencial, de control de los pacientes, laboratorio, analiticas…etc», cuenta esta sanitaria, y señala que en estas embarcaciones no hay técnicos de rayos o de laboratorio, «aquí el trabajo se hace en equipo entre medicina y enfermería«.

Respecto al volumen de urgencias que puede haber en estros cruceros, suele depender de la edad y el número de viajeros. «A lo mejor de media al día se pueden ver 40 pacientes, entre viajeros y trabajadores, que tienen derecho a Atención Primaria, por ejemplo si tienen problemas crónicos, diabetes, colesterol, entre otros», especifica.

Fotografía de la consulta dentro del barco.

En el barco en el que actualmente trabaja, cuentan con «una clínica muy completa, podemos hacer radiografías, contamos con una sala de emergencia, una UCI y 3 habitaciones que pueden acoger hasta 8 ingresos». En caso de que haya una urgencia que requiera algo más, se puede evacuar por helicóptero, por salvamento marítimo, o incrementar la velocidad del barco para alcanzar antes el puerto. «Esto se puede complicar cuando estás nueve días en alta mar», explica Natalia A., «Hay que compararlo con cualquier ciudad en tierra, además hay personas que al estar de vacaciones se descuidan un poquito, y no prestan atención a su medicación, o beben y comen en exceso, y esto hace que las patologías previas se compliquen».

Más de 40.000 seguidores en Instagram

Cuando Natalia comenzó esta experiencia decidió además dar visibilidad a esta labor de Enfermería a través de Instagram y así explicar que hay más opciones que un hospital o centro de salud. También le sirvió para contar un poco su día a día y hacer comunidad alejada tantos kilómetros de casa. Ahora, lo que más suelen preguntarle por redes es cómo conseguir su mismo puesto de trabajo. «Los requisitos dependen de cada compañía, pero normalmente se pide una experiencia de 3 años, experiencia en críticos y urgencias, e idiomas. Además, también pueden exigir después realizar diferentes cursos específicos».

Esta enfermera reconoce que lo que más le gusta de su trabajo, además de viajar, es poder trabajar con compañeros de todas partes del mundo y atender a pacientes de todas las nacionalidades. «Es muy enriquecedor, he conocido muchas formas de trabajar y técnicas muy diferentes», detalla Natalia A.

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Fuente : Redaccion medica