María Hernández es enfermera en Helsinki. Emigrada a Finlandia por Erasmus, decidió asentarse en el país, como ella misma cuenta, por amor. Después de dedicar un tiempo al aprendizaje del idioma ha podido adaptarse a una vida tan “septentrional”, con horarios muy diferentes a los de su tierra natal. Nos atiende para hablar de su día a día en la capital finlandesa, del desempeño enfermero en el sistema finlandés, en el que, afirma, “las supervisoras de servicio están muy concienciadas con el bienestar emocional de las enfermeras de su equipo y tienen herramientas efectivas para evitar casos de burnout; con frecuencia, los empleadores utilizan una herramienta, a modo de app de bienestar laboral, que las enfermeras pueden rellenar semanalmente”, y sobre la consideración que tiene el desempeño enfermero, en general, y la formación de las profesionales españoles, en particular, en Finlandia.

© María Hernández

“Es frecuente que las enfermeras finlandesas, e incluso médicos, digan que las enfermeras españolas están muy bien preparadas y que son más resilientes en lo que a estrés laboral se refiere”

Pregunta. ¿Por qué tomó la decisión de emigrar?

Respuesta. Básicamente por dos razones. La primera, y más importante, fue por “amor”. En 2007, durante mi tercer año de formación como enfermera en la Universidad Complutense de Madrid, decidí solicitar una beca Erasmus en Finlandia y conseguí un puesto de prácticas en el Hospital de Hyvinkää. Durante mi estancia conocí a una persona que hizo que me replanteara mi futuro. A la par, la situación económica en España no era demasiado esperanzadora, por lo que la combinación de “amor de Finlandia” y proyección de futuro en ese país hizo que en 2010 diera el paso de mudarme permanentemente a Helsinki.

P. ¿Cómo fue la adaptación al país durante los primeros meses viviendo allí?

R. La verdad es que fue bastante agradable, considerando las diferencias tan grandes que existen entre los dos países. Nada más llegar me apunté a un curso intensivo de finlandés que ocupaba la mayor parte de mi tiempo. Es importante mantenerse entretenido al realizar un cambio tan grande como mudarse a otro país.

Al mismo tiempo, solicité una ayuda que el sistema de seguridad social ofrece a personas inmigrantes (kotoutumistuki). Básicamente es un apoyo que incluye orientación en la adaptación de la persona que emigra a Finlandia con el objetivo de facilitar la inserción laboral. Esta incluye recursos económicos mensuales hasta que la persona beneficiaria pueda mantenerse, en este sentido, de manera independiente. Este apoyo del gobierno finlandés me ayudó mucho a la hora de disminuir el estrés de no tener ingresos durante los primeros meses de estancia en el país.

P. Una vez superada la primera etapa de su estancia en el extranjero, ¿cómo es, en general, la vida diaria en Helsinki?

R. En cuanto a horarios, la vida en Finlandia es muy diferente a la madrileña, sobre todo, en los de actividades de vida diaria.

Un típico día en Finlandia empieza entre las 6 o las 8 de la mañana. Te despiertas y desayunas antes de las 8 h. Sobre las 10 h puedes hacer una pausa para café, pausas que son opcionales. La hora de comer normalmente se da entre las 11 y las 13 h; y debo puntualizar que el descanso para la comida, en ámbito hospitalario, suele ser de 20 minutos o máximo 30. Por la tarde, alrededor de las 16 h, puede darse otro descanso para el café, y normalmente se cena entre las 19 y las 20 h.

Otras curiosidades son “reaprender” a vestirse, tanto en verano como en invierno, y estar mentalizado de que el tiempo a lo largo del día es muy variable.

P. ¿Recomendaría el país para ejercer la profesión enfermera?

R. Sí, sin dudarlo. A pesar de no haber ejercido la profesión enfermera durante periodos prolongados, puedo afirmar que merece la pena tener la experiencia de trabajar tanto en el sector público como en el privado en Finlandia.

En mi experiencia personal, por lo general, las supervisoras de servicio están muy concienciadas con el bienestar emocional de las enfermeras de su equipo y tienen herramientas efectivas para evitar casos de burnout. Con frecuencia los empleadores utilizan una herramienta, a modo de app de bienestar laboral, que las enfermeras pueden rellenar semanalmente para valorar cómo ha ido la semana en lo que a sensación de estrés laboral se refiere. Esta herramienta favorece mucho la dinámica de trabajo entre enfermeras y también entre ellas y la supervisora.

Otro aspecto importante es la remuneración. En comparación con la española es más cuantiosa, pero hay que tener en cuenta que los gastos de la vida diaria son, por lo general, el doble que los de España. Personalmente no me mudaría a Finlandia solo por el hecho de percibir un salario mejor, sino por tener la experiencia de trabajar en sanidad en un país nórdico.

P. ¿Qué echa de menos de su vida en España?

R. La comida, sin duda. Esto no implica que en Finlandia no sea buena; de hecho, hay platos bastante apetecibles y los chefs finlandeses hacen maravillas en algunos restaurantes. Pero en mi humilde opinión la gastronomía española de la vida diaria es más variada y apetecible.

En lo que a mis amigos y familiares se refiere, tengo momentos puntuales de nostalgia, pero afortunadamente España está a cuatro horas de vuelo. Por este motivo, visitar España de vez en cuando no es muy complicado si uno se organiza bien las vacaciones.

P. ¿Se ha planteado volver?

R. No. He vivido muchos años aquí y a pesar de haber intentado volver en 2018, me di cuenta de que me siento más a gusto en Finlandia.

P. Según su experiencia, ¿cuáles son los aspectos positivos de ejercer la Enfermería en el extranjero? ¿Y los negativos?

R. Los aspectos positivos son las mejores condiciones laborales y me atrevería a decir que el mejor reconocimiento social, sobre todo siendo enfermera de España. Es frecuente escuchar decir a compañeras enfermeras finlandesas, e incluso médicos, que las enfermeras españolas están muy bien preparadas y que son más resilientes en lo que a estrés laboral se refiere.

Y los negativos, los inviernos, que son muy largos y oscuros. El frío es relativo, con un buen abrigo se supera. Pero la oscuridad es el factor más duro de sobrellevar para todos, incluso para los finlandeses nativos.

P. Desde su punto de vista, ¿qué visión se tiene de la Enfermería española en Helsinki?

R. Socialmente la profesión de Enfermería está valorada. El finlandés medio reconoce el rol de la enfermera como una labor importante para la comunidad, pero muy sacrificada.

Mi experiencia profesional como enfermera no ha sido extensa, pero durante mi tiempo trabajando a lo largo de la pandemia he recibido comentarios tanto de compañeras enfermeras como de médicos, en los que reconocen y expresan que la formación de las españolas es muy variada. En concreto, un comentario frecuente es que tenemos más resiliencia al estrés y que nuestras habilidades suelen cubrir muchas áreas de cuidado. Ambos motivos me han dado a entender que mi titulación española tiene gran valor para los centros de contratación finlandeses.

P. ¿Cómo fue la primera vez que se comunicó con un paciente plenamente en finlandés?

R. No recuerdo con claridad, pero sí que me sentí muy apoyada por mi compañera de equipo. Por suerte formé parte de un grupo muy agradable y cuidaban bastante de mí. La buena dinámica de este fue crucial en el desempeño de mis funciones. Teníamos un objetivo en común y actuábamos apoyándonos para cumplir con el fin de aguantar lo mejor posible en medio de los momentos más difíciles de la pandemia en los que la carga de trabajo era especialmente alta.

Requisitos para trabajar de enfermera en Helsinki

Documentación: DNI/Pasaporte.

Solicitud de empleo: “Existen muchas oportunidades laborales para enfermeras sobre todo en el sur del país. La enfermería es una profesión en la que hay muy poco desempleo”.

Homologación del título: validación en Valvira (institución nacional de licencias sanitarias).

Nivel de idioma: B2 de finlandés. “No es necesario demostrar una certificación de idioma. El nivel se demuestra en la entrevista de trabajo. El idioma finlandés requiere al menos un año de estudio para empezar a defenderse, y se estiman tres años para aprender a usarlo”.

Fuente : diariodicen.es

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Lic. Santiago F.Feliu Enfermería- Legal - Forense Especialista en Aerovacuacion