En el mundo se consume un millón de botellas de plástico por minuto

En el mundo se consume un millón de botellas de plástico por minuto

Santiago Feliu No Comments

Nuestro planeta enfrenta una grave crisis ambiental por culpa de nuestro irresponsable y egoísta comportamiento. Hemos empujado a la Tierra al límite y una de las mayores expresiones de esto es la grave contaminación plástica que inunda playas enteras y distintos ecosistemas.

Al menos ya tenemos una cifra: el planeta consume un millón de botellas de plástico cada minuto incrementando así la seria contaminación que existe debido a este material contaminante. La mayoría de estas botellas no son recicladas y apenas el siete por ciento termina siendo reutilizada.

El plástico es un material altamente contaminante y tarda una media de 500 años en degradarse, así el impacto que provoca en el medioambiente es enorme y constituye una de las principales causas de contaminación en el mundo. Por lo mismo urge la necesidad modificar nuestro estilo de vida y reemplazarlo por uno más sustentable y ecológico.

Pero las personas aún no nos damos cuenta de la magnitud de este problema. Lo más grave es que el consumo de botellas plásticas va en rápido aumento. Si hace una década se consumían 300 mil millones de botellas cada año, en el 2016 esa cifra se incrementó a 480 mil millones y se espera que el número llegue a 583.300 millones en el 2021.

El aumento de esta cifra ha ido de la mano con un mayor consumo de agua en botellas plásticas en China y otros países de Asia, donde existe una creciente preocupación por la contaminación de aguas subterráneas. También influye la escasa voluntad de las grandes empresas para fabricar botellas con plástico reciclado. De acuerdo a Greenpeace, las seis marcas más grandes de bebidas apenas utilizan el 6,6 por ciento de plástico reciclado.

Fuente : ecoportal

¿Conoces el triángulo de hierro para tus proyectos?

Santiago Feliu No Comments

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Como emprendedor se te presentan nuevos proyectos en tu empresa que necesitan de una solución rápida y efectivo. Para ello, has decidido implantar nuevas técnicas de gestión en varios proyectos de tu empresa, pero a medida que avanzas en las tareas de tu proyecto descubres que vas a necesitar un software distinto y herramientas extra, algo que puede afectar a la cadena de trabajo. Antes de valorar si realmente tendremos que comprar un nuevo software, tenemos que valorar la importancia del triángulo de hierro en la gestión de tus proyectos.

El principal objetivo que busca el triángulo de hierro del project management es sacar los proyectos adelante en el menor tiempo posible. No obstante tenemos que saber en qué consiste realmente este triángulo y cómo de efectiva puede ser esta técnica en nuestra empresa.

¿En qué consiste este triángulo de hierro?

El triángulo de hierro del project management consiste en un triángulo formado por 3 pilares esenciales que se sitúan en cada uno de los vértices (coste, tiempo y alcance) y que sirven para definir los objetivos del proyecto y los retos que se van a afrontar.

Las variables que lo componen son:

  • Tiempo (o planificación) para saber cuánto durará el proyecto.
  • Alcance de las tareas que se tienen que realizar.
  • Coste de los recursos se van a destinar al proyecto.

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Todas esta variables están correlacionadas, esto es, la modificación de alguna repercute en las demás. Por ejemplo, si modificamos el coste de nuestro proyecto, tendremos que replantearnos cuántas tareas podremos desempeñar y en qué tiempo lo podremos conseguir. Si por la contra, queremos reducir el tiempo que se destina al desarrollo de este proyecto, tendremos que contar con un mayor número de personas trabajando para esa misma tarea.

¿Cómo lo aplicamos a las empresas?

Pero lo que ahora queremos nosotros es desarrollar un proyecto, siguiendo el modelo del triángulo del project management. Para ello, debemos seguir las siguientes fases:

  • Definición del proyecto: definimos los objetivos a conseguir y los factores que influyen en el proceso de desarrollo de las actividades.
  • Inicio del proyecto: la planificación de medios que utilizaremos a lo largo del proceso.
  • Planificación: marca como debemos desarrollar el proyecto; aquí tenemos los tres aspectos esenciales del triángulo (tiempo, alcance y coste).
  • Ejecución: aplicar los tiempos establecidos en las fases anteriores.
  • Monitorización: control que todas las fases del proyecto se sacan adelante.
  • Cierre del proyecto: asumir qué objetivos hemos conseguido, los recursos que hemos empleado y los que no.

Generalmente el responsable de implementar estas acciones ágiles en los proyectos de la empresa es el Scrum Master. Con anterioridad, habíamos hablado de este perfil profesional dedicado a resolver problemas con los que se encuentran los equipos de trabajo.

Una vez que hemos entendido cómo funciona el triángulo de hierro podamos pasar a otro tipo de modelos, como puede ser el modelo estrella, justo otros tres vértices que se unen al triángulo de hierro y que también modifican la ecuación final; estos son el riesgo, la calidad y los medios con los que realizamos nuestras tareas.

Aprende sobre más métodos ágiles con IEBS

Ahora que ya tienes algo más claro qué métodos puedes aplicar a tu empresa y las variables que influyen en cada fase, es hora de ponerlo en práctica.  El triángulo de hierro del project management es un tipo de método ágil que sirve para gestionar proyectos en empresas, pero no es el único efectivo. ¿Conoces los procesos lean, canvas o scrum? Si todo esto te sigue sonando confuso, no tires la toalla y apúntate a nuestro Postgrado en Gestión Ágil de Proyectos. Busca ser la persona resolutiva en tu empresa y lidera equipos de trabajo hacia el éxito.

Si crees que otros amigos deberían conocer más sobre la técnica del triángulo de hierro, te animamos a que compartas este post con ellos ?

El protocolo de la ronda por hora

Santiago Feliu No Comments

La ronda por hora ayuda a prevenir problemas, mejorar los resultados clínicos y ahorrar tiempo.

Los enfermeros que trabajan en las unidades hospitalarias de atención al paciente normalmente revisan a sus pacientes durante todo el día. Pero debido a la gran carga de trabajo, la hora de entrada puede ser poco más que un vistazo a la puerta a menos que la luz de llamada esté activa. La ronda por hora es un método estructurado para la verificación del paciente que asegura que todos los pacientes son atendidos regularmente por una enfermera o auxiliar de enfermería una vez cada hora. La ronda por hora mejora el cuidado del paciente al tiempo que reduce el número de luces de aviso que una enfermera debe responder.

Necesidad de la ronda por hora

La ronda de las enfermera se inició en la década de 1980 en respuesta a las quejas de los pacientes y el médico acerca de los tiempos de respuesta lentos para llamar a las luces y la falta de atención a los pacientes. Les tomó una nueva urgencia en 2008, cuando Medicare dejó de pagar por los servicios de atención de salud por los problemas que podrían haberse evitado razonablemente, tales como caídas de los pacientes y úlceras de decúbito. La ronda por hora es una forma proactiva para evitar estos problemas, y reduce los costos de salud y mejora la satisfacción del paciente y el médico.

El uso de luces de aviso

El Grupo de Studer realizó un estudio en 2005 sobre la frecuencia de las solicitudes de llamada luz en los hospitales. Los datos iniciales mostraron que los pacientes que utilizan la luz de llamada para solicitar asistencia al baño o del sanitario de cama, medicamentos para el dolor, el posicionamiento o la asistencia para obtener ayuda con un problema en la línea intravenosa o alarma de la bomba. El protocolo de la ronda por hora aborda estas preocupaciones sobre una base regular, reduciendo así el número de solicitudes de luz de llamada. En un hospital participante, las enfermeras llevaban un podómetro antes y después de implementar la ronda por hora y se encontró que guardan los pasos y el tiempo. Antes de la ejecución, las enfermeras caminaban un promedio de 5,2 millas (8,36 kilómetros) por día, más tarde, la distancia promedio se redujo a 4,3 millas (6,92 kilómetros).

Protocolo de la ronda por hora

En general, las enfermeras y auxiliares de enfermería comparten la responsabilidad de la ronda por hora, con enfermeras que circulan incluso en horas pares y auxiliares de enfermería en las horas impares. En algunos hospitales, las rondas durante la noche, se limita a una vez cada dos horas para minimizar las interrupciones del sueño. Cuando la primera persona de la ronda entra en una habitación de un paciente, se presenta a sí misma. Luego se lleva a cabo tareas periódicas, tales como la administración de medicamentos. Se dirige a las cinco P (dolor, posición orinal, posesiones y prevención). Esto es seguido por la comodidad del paciente y un análisis del entorno. Cuando la enfermera completa estas tareas, le pregunta al paciente si necesita cualquier otra cosa, después de atender a todas las solicitudes, la enfermera le dice al paciente cuando ella o el auxiliar de enfermería van a regresar y luego documenta la visita cada hora en la historia clínica del paciente.

Las cinco P

Las cinco P son preguntas que todo paciente se le pide en cada ronda cada hora. Estas preguntas evalúan la condición actuales del paciente e identifican las oportunidades para evitar problemas. El nivel de dolor se evalúa pidiendo al paciente que evaluara su dolor en una escala del uno al 10, siendo uno el nivel más bajo. El segundo P (orinal) se centra en las necesidades del cuarto de baño del paciente. Las posibles úlceras de presión se abordan a través de preguntas acerca de la posición del paciente o la comodidad. Las percepciones incluyen preguntarle al paciente si necesita que le acerquen el teléfono, las luces ajustadas o artículos personales colocados más cerca. La prevención se centra en la comprobación de equipo para asegurarse de que funciona correctamente y preguntarle al paciente si necesita algo para que no se caiga tratando de hacerlo él mismo.

 

Así que colegas hacer ronda nomas ! preséntense siempre al paciente y mucha energía a nuestra hermosa profesión!

Saludos cordiales

 

Lic. Santiago F. Feliu

 

El corazón de los astronautas se vuelve más esférico en el espacio debido a la falta de gravedad

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Las consecuencias al regresar a la Tierra tras un viaje largo podrían ser graves

Un estudio realizado en 12 astronautas muestra que el corazón se vuelve más esférico cuando está expuesto a largos periodos de microgravedad en el espacio, un cambio que podría llevar a problemas cardiacos, según los resultados del trabajo, que se presentó el pasado día 29 en la 63 Sesión Científica Anual del Colegio Americano de Cardiología en Washington, Estados Unidos.

Con implicaciones para una eventual misión tripulada a Marte, los resultados de este trabajo representan un paso importante hacia la comprensión de cómo un vuelo espacial de 18 meses o más puede afectar a la salud del corazón de los astronautas.

«El corazón no trabaja tan duro en el espacio, lo que puede causar una pérdida de masa muscular», explica el autor principal de esta investigación, James Thomas, presidente de Imagen Cardiovascular y científico líder de Ultrasonido en la NASA. «Eso puede tener consecuencias graves al regresar a la Tierra, así que estamos investigando si se pueden tomar medidas para evitar o contrarrestar esa pérdida», añade.

Los científios dicen que el conocimiento de la cantidad y tipo de ejercicio que los astronautas tienen que realizar para mantener el corazón sano va a ser muy importante a la hora de garantizar su seguridad en un vuelo largo como el de una misión a Marte.

Thomas agrega que los regímenes de ejercicio desarrollados para los astronautas también podrían utilizarse para ayudar a mantener la salud del corazón en las personas en la Tierra que tienen limitaciones físicas graves, como la gente que debe permanecer en reposo prolongado en la cama o en régimen de insuficiencia cardiaca.

El equipo de investigación entrenó a los 12 astronautas participantes para tomar imágenes de su corazón usando máquinas de ultrasonido instaladas en la Estación Espacial Internacional, quienes proporcionaron datos sobre la forma del corazón antes, durante y después del vuelo espacial.

Los resultados muestran que el corazón en el espacio se hace más esférico por un factor de un 9,4 por ciento, una transformación similar a la que los científicos habían predicho con modelos matemáticos sofisticados desarrollados para el proyecto. Mediante la validación de los modelos, el estudio también podría llevar a una mejor comprensión de las condiciones cardiovasculares comunes en los pacientes de la Tierra.

«Los modelos predicen los cambios que observamos en los astronautas casi exactamente. Esto nos da confianza para seguir adelante y comenzar a utilizar estos modelos para aplicaciones clínicamente más importantes en la Tierra, como predecir qué sucede con el corazón bajo diferentes tensiones», celebra Thomas.

El equipo ahora está trabajando para generalizar los modelos con el fin de analizar condiciones como la enfermedad isquémica del corazón, la miocardiopatía hipertrófica y la enfermedad cardiaca valvular. «Estos modelos pueden ayudar a simular esas patologías para comprender el impacto sobre la función cardiaca», subraya Thomas.

La forma más esférica del corazón de los astronautas parece ser temporal, con el corazón volviendo a su estado alargado normal poco después del regresar a la Tierra. Esa forma más esférica puede significar que el corazón está funcionando con menos eficiencia, aunque se desconocen los efectos a largo plazo del cambio de forma.

Se sabe que los vuelos espaciales causan una variedad de efectos cardiacos, de forma que, de vuelta a la Tierra, los astronautas habitualmente se sienten mareados o se desmayan por una condición conocida como hipotensión ortostática, en la que el cuerpo experimenta una caída brusca de la presión arterial al ponerse de pie. También se han observado arritmias durante los viajes espaciales.

Fuente:  Cardiosource

¿Hacia dónde miramos al tomar una curva?

Santiago Feliu No Comments

La mayoría de los conductores creen que lo mejor es mantener sus ojos en la carretera cuando se conduce su coche.

Pero exactamente, ¿en que punto de la carretera centramos nuestra mirada ? Este fue el tema de la tesis doctoral de Otto Lappi, que defendió recientemente en la Universidad de Helsinki , Finlandia.

Usando la tecnología de seguimiento de los ojos y de telemetría del vehículo, Lappi investigó cómo nuestros cerebros usan la información de lo que nuestros ojos ven al conducir un coche a través de una curva.

«Es fascinante estudiar cómo nuestro cerebro procesa la información de los ojos para dirigir un coche. Espero que en el futuro podamos utilizar la información acerca de cómo nuestros ojos leen curvas de la carretera para formar a los conductores en beneficio de la seguridad del tráfico «, dice Lappi , que investiga en ciencia cognitiva de la Universidad de Helsinki.

En su proyecto de investigación, Lappi equipó coches con sofisticados equipos de seguimiento ocular y utilizó 50 voluntarios en situaciones de tráfico real para poder controlar los movimientos de los ojos.

Durante más de veinte años han existido dos teorías competidoras: la que afirma que los conductores miran el borde de la carretera (el borde izquierdo cuando giran a la derecha y el derecho cuando giran a la izquierda) – teoría del punto de tangencia –  y la que defiende que miran en la la dirección en la que desean conducir.

Los resultados de Lappi, que por primera vez se han obtenido en situaciones reales de conducción y no en el laboratorio, «sugieren que el modelo de punto de tangencia es demasiado simple y que no da una descripción correcta de nuestra manera de conducir. No estoy afirmando que el modelo de punto de tangencia es del todo malo, pero nuestros datos muestran que la ruta futuro también sirve como punto de referencia para los conductores «, dice.

» En el mundo real hay muchas más maneras de orientarse de lo que describen estas dos teorías. Creo que tendremos que definir muchos más puntos de referencia y estrategias antes de que podamos desarrollar un modelo que tiene en cuenta la complejidad de la conducción en una esquina » .

Lappi aspira, en un futuro, a tener la oportunidad de estudiar los pilotos profesionales para ver si hay una diferencia entre cómo los conductores profesionales y los «normales» se orientan en las curvas.

Fuente: Science nordic

Las enfermedades cardiovasculares son la segunda causa de muerte por accidente de trabajo

Santiago Feliu No Comments

El riesgo cardiovascular viene determinado por la presencia o no de factores de riesgo que aumenten la posibilidad de desarrollar una enfermedad cardiovascular, algunos de los cuales , como el consumo de tabaco, son modificables

La Organización Colegial Autonómica de Enfermería de la Comunitat Valenciana (CECOVA) ha advertido que las enfermedades cardiovasculares son la segunda causa de muerte en accidente de trabajo, ya que representan el 30,7 por ciento del total de muertes en jornada laboral y producen cerca de 23.000 bajas laborales al año, lo que supone para las empresas un gasto aproximado de 2.500 euros anuales por trabajador.

Recomienda por ello a las empresas que den pautas orientativas para que puedan controlar algunos de los principales factores de riesgo ya que el 30 por ciento de la población trabajadora presenta un riesgo cardiovascular alto, es decir padecen dos o más factores de riesgo cardiovascular (hipertensión, obesidad, tabaquismo, diabetes y sedentarismo).

El riesgo cardiovascular viene determinado por la presencia o no de factores de riesgo que aumenten la posibilidad de desarrollar una enfermedad cardiovascular. En este sentido, los principales factores de riesgo son no modificables (es decir, aquellos sobre los que no podemos intervenir) como la edad, el sexo y los antecedentes familiares; y, por otro lado, los factores modificables sobre los que sí podemos incidir para reducir el riesgo cardiovascular como son la hipertensión arterial, la dislipemia (aumento de las cifras de colesterol), la obesidad, el hábito tabáquico, la diabetes y el sedentarismo.

Decálogo de medidas de prevención cardiovascular
1.Abandonar por completo el consumo de tabaco.
2.Mantener el peso adecuado y vigilar el sobrepeso.
3.Practicar ejercicio habitualmente (unos 30 minutos de actividad moderada al día).
4.Mantener unos hábitos alimentarios completos y equilibrados basados en la dieta mediterránea.
5.Mantener bajo control los niveles de colesterol.
6.Mantener las cifras de colesterol LDL (colesterol malo) por debajo de 115 mg/dl.
7.Vigilar y cuidar la tensión arterial (mantener la presión arterial en una cifra <140/90 mmHg).
8.Tener bajo control la glucemia para prevenir complicaciones cardiovasculares si es una persona diabética.
9.Evitar la obesidad central, es decir, la grasa acumulada en el abdomen porque es peligrosa para el corazón.
10.Dormir adecuadamente, al menos, 7 horas diarias porque solamente un buen descanso asegura un mejor rendimiento y menos estrés.

Fuente:  portalcecova

Del Homo sapiens al Homo deus: el futuro de la evolución

Santiago Feliu No Comments

En Sapiens: de animales a dioses, Yuval Noah Harari, profesor de Historia de la Universidad Hebrea de Jerusalén, repasaba la «victoria» de los Homo sapiens en su lucha por la supervivencia y la conquista de la humanidad, desde sus primeros pasos hasta la actualidad.

Los instintos sociales que facilitan que seamos capaces de colaborar en torno a ficciones (dioses, ideologías, naciones, dinero) propiciaron tres grandes revoluciones, que marcaron la imposición del Sapiens sobre el resto de especies humanas y el planeta: la cognitiva, la agrícola y la científica. La capacidad del autor de condensar grandes ideas sobre el curso de la historia en un espacio tan reducido le valió el aplauso entusiasta de celebridades como Barack Obama, Mark Zuckerberg o Bill Gates y un éxito en ventas espectacular. Poco tiempo después, el autor retorna con Homo Deus para afirmar que nos encontramos a las puertas de otra revolución que lo cambiará todo.

El libro comienza haciendo un repaso de lo ya tratado en Sapiens. Pese a que la idea de progreso pueda parecer en declive en un Occidente que se enfrenta a un repliegue identitario que ejemplifican Trump y el brexit, la humanidad sigue avanzando. «La agenda humana», tradicionalmente marcada por la hambruna, la peste y la guerra, ha comenzado a transformarse. Estos tres fenómenos siguen impactando con crueldad, si fijamos nuestra mirada en Siria, el Congo o Libia, pero si ponemos las luces largas no podremos obviar los espectaculares avances registrados a escala global en esperanza y calidad de vida en las últimas décadas. Al modo de Steven Pinker o Jared Diamond, Harari relata cómo el humano medio es hoy más sano, educado, libre y pacífico. Lo ejemplifica afirmando que, por primera vez en la historia, «mueren más personas por comer demasiado que por comer demasiado poco, más por vejez que por una enfermedad infecciosa, y más por suicidio que por asesinato a manos de soldados, terroristas y criminales».

Los humanos ya no solo nos dedicamos a mejorar nuestra capacidad de supervivencia, sino que estamos diseñando inteligencia artificial y buscamos vencer la vejez e incluso la muerte

Este progreso no se ha detenido, sino que está comenzando a dar sus frutos, hasta el punto de que los humanos ya no solo nos dedicamos a mejorar nuestra capacidad de supervivencia, sino que estamos diseñando inteligencia artificial y buscamos vencer la vejez e incluso la muerte. Si con la revolución agrícola la humanidad silenció a los animales y a las plantas, y con la revolución científica silenció a los dioses, el próximo gran paso, según Harari, se dará a través de la ingeniería ya sea biológica, cíborg o de sensores no orgá- nicos. En cuanto la tecnología nos permita remodelar la mente humana, la historia humana llegará a su fin y pasaremos del Homo sapiens al Homo deus.

La provocadora teoría de Harari parte de la premisa de que los organismos son algoritmos: «Todo animal (incluido el Homo sapiens) es un conjunto de algoritmos orgánicos, modelados por la selección natural a lo largo de millones de años de evolución […] No existe razón alguna para pensar que los algoritmos orgánicos vayan a ser capaces, en el futuro, de hacer cosas que los algoritmos no orgánicos nunca conseguirán replicar o superar.»

Ello nos llevaría a una nueva era, poshumanista o posliberal. En la modernidad, el individuo, ya sea como votante, consumidor o amante, se erige en el centro de todo sentido y legitimidad. Nuestro libre albedrío como individuos es lo que teje una red de sentido para afrontar la vida. Pero, según el autor, esto son meras ilusiones, ya que el poder real recae en las redes. Hoy, un algoritmo no orgánico podría entender a los humanos mejor de cómo nos entendemos a nosotros mismos, por lo que tendrá sentido confiar a este algoritmo cada vez más decisiones de nuestras vidas. Hasta cierto punto, esto ya ocurre a la hora de comprar, leer (Amazon), escuchar música (Spotify), desplazarnos (Waze), buscar pareja (Tinder) e invertir en bolsa. Y también a la hora de modelar nuestras opiniones políticas, puesto que gracias al eco que generan los algoritmos de Google y las redes sociales, cada vez recibimos menos información que no se ajuste a nuestras preferencias políticas. Pronto podría ocurrir lo mismo con nuestra salud (bases de datos genéticas, sistemas cognitivos) y en otros ámbitos de nuestra vida cotidiana, gracias a los asistentes personales. Según Harari, cuando estos oráculos evolucionen se convertirán en representantes de los individuos, se comunicarán entre ellos y, en última instancia, pasarán a ser soberanos porque pensarán por nosotros. Ello supondría «desacoplar» la inteligencia de la conciencia. Progresivamente, las «personas dejarán de verse como seres autónomos» y la «creencia en el individualismo se desvanecerá».

Llegados a este punto, el autor dibuja un panorama un tanto distópico, ya que considera que la élite siempre va un paso por delante y ello puede acarrear que aquella parte de la población que no tenga acceso a la revolución de los algoritmos y la biotecnología se convierta en un nuevo proletariado, formado por trabajadores superfluos. En este futuro, que sería una suerte de feudalismo digital, una tecnocasta mejorada biológicamente podría no tratar mejor al nuevo proletariado que los europeos a los pueblos colonizados en el siglo xix. De nuevo, podría haber distintas clases de humanos sobre el planeta compitiendo entre ellos. Según el autor, este horizonte de humanos conviviendo con entes de inteligencia superior nos llevaría a replantear nuestra actual relación con los animales.

También incide en el reverso tenebroso de la tecnología: la inseguridad y la falta de privacidad podrían facilitar que un hacker norcoreano controlara los nanorrobots que corren por nuestras venas o que los asistentes personales tecnológicos actuaran de forma despiadada para favorecer a sus due- ños. Estos temores recuerdan los planteamientos de la serie Black Mirror o el caso de House of Cards, en que un candidato a la presidencia de los Estados Unidos se alía con una empresa tecnológica similar a Google para influir sobre el resultado electoral.

Según Harari, en cuanto la tecnología nos permita remodelar la mente humana, la historia humana llegará a su fin y pasaremos del Homo sapiens al Homo deus

Harari no se detiene en el ludismo, porque no concibe que el progreso científico pueda verse frenado, ni siquiera por ideologías o religiones, a las que en gran parte considera obsoletas al no ser capaces de proporcionar respuestas a las grandes preguntas de nuestro tiempo. De hecho, insiste en que las decisiones con mayor incidencia sobre la vida de los ciudadanos no las toman los polí- ticos en Washington o en Bruselas, sino ingenieros, empresarios y científicos, especialmente en Silicon Valley. A estos dedica la última parte del libro, centrada en analizar una ideología con gran futuro según el autor: el «dataísmo». Repasa la historia de la humanidad desde una perspectiva datacéntrica, dejando de lado al individuo y sus sentimientos. Desde este enfoque, el liberalismo, la democracia y el libre mercado no habrían triunfado por su capacidad de generar prosperidad y felicidad, sino «porque mejoraron el sistema de procesamiento de datos» frente a opciones más centralizadas, como el comunismo o el fascismo, poco eficientes para el aprovechamiento del flujo de datos.

La prosa ágil del autor facilita la lectura del libro, aunque cabe esperar que Homo Deus envejezca mucho más rápido que Sapiens. Todos tenemos claro que los historiadores, al igual que los economistas y los politólogos, son mucho más certeros explicando el pasado que el futuro. ¿Está cambiando el mundo más rápido que nunca? No deberíamos dar por sentado que la introducción de las TIC o la robotización tengan mayor impacto que los retretes, la electricidad o los contenedores. Economistas como Tyler Cowen o Robert J. Gordon alientan esta duda. También debemos desconfiar de las proyecciones a largo plazo, a la vista de los sueños de nuestros padres acerca de viajes a Marte o coches voladores. Nos encontramos en una época tecnooptimista que comienza a preocuparse por el impacto social del desarrollo tecnológico y por la innovación disruptiva en ámbitos como el empleo y la igualdad. Este libro nos lleva a plantearnos múltiples preguntas al respecto, pero llega a conclusiones radicales a partir de una base endeble, especialmente desde el punto de vista tecnológico y de las relaciones internacionales. ¿Somos capaces de predecir el rumbo del desarrollo tecnológico a largo plazo? ¿Es la gobernanza público-privada de internet un régimen sostenible políticamente? El propio autor nos recuerda que en múltiples ocasiones el destino de la humanidad ha pendido del hilo de una serie de circunstancias fortuitas. El lector no debería olvidarlo y enfrentarse a las contundentes afirmaciones del autor con cierta precaución e incredulidad. Eso sí: las preguntas a las que nos enfrenta el libro indican que en Silicon Valley no solo necesitan a ingenieros o matemáticos, sino también a filósofos, y que los dilemas tecnológicos deberían ocupar un lugar más relevante en la agenda de los parlamentos.

En cierto sentido, el relato de Harari se asemeja al de Arthur C. Clarke y Stanley Kubrick en 2001: Una odisea en el espacio. La relación del Sapiens con las sucesivas herramientas –la alianza evolutiva– sería la clave del progreso. El humano, al sentirse superado por las herramientas, se verá obligado a cooperar y a evolucionar. En 2001, el viejo simio es capaz de neutralizar la traición de HAL 9000, mientras que Harari asume su victoria. En cualquier caso, parece inevitable la simbiosis entre el hombre y la máquina, ya sea el «niño de las estrellas» en 2001 o el Homo Deus. Ambos ponen de manifiesto que el hombre se enfrentará a lo desconocido cuando deje atrás al individuo. Pero, ¿de verdad llegaremos a ese punto? ¿Miraremos al abismo de la obsolescencia o a un mar abierto de posibilidades?

Publicado originalmente en el informe económico y financiero de ESADE.

Riesgo de Infección por Agentes Biológicos en las Salas de Autopsia: ¿Realidad o Ficción?

Santiago Feliu No Comments

El examen post-mortem es una fuente potencial de infecciones en el colectivo de médicos forenses, técnicos de patología forense, antropólogos forenses y otras personas relacionadas con el mundo de la muerte. Estas posibles infecciones incluyen el virus de la inmunodeficiencia humana (VIH), el virus de la hepatitis B, C, D y G, la tuberculosis, la enfermedad de Creutzfeld-Jakob, el síndrome pulmonar por hantavirus, el virus linfotrópico de las células humanas T de tipo I, así como infecciones por otros microorganismos patógenos. Algunos investigadores han podido constatar que con la muerte, algunos microorganismos son liberados. Además, no hay ni el sistema reticuloendotelial ni la barrera hematoencefálica para restringir la translocación de los microorganismos dentro del cadáver. En el presente trabajo se analizarán las principales causas de infección por agentes biológicos, así como las medidas de protección tanto colectivas como individuales que deben ser empleadas para minimizar estos riesgos.
Palabras Clave:
virus de la inmunodeficiencia humana, creutzfeld-jakob, bioseguridad, infectividad
Autor principal:
Anna
Oubiña

Oubiña, Anna

SGS Tecnos, S.A. / C. Llull, 95-97, 6ª planta / 08005 Barcelona / España. Tel.:+34 93 320 36 33 / anna.oubina@sgs.com

ABSTRACT

ABSTRACT

El examen post-mortem es una fuente potencial de infecciones en el colectivo de médicos forenses, técnicos de patología forense, antropólogos forenses y otras personas relacionadas con el mundo de la muerte. Estas posibles infecciones incluyen el virus de la inmunodeficiencia humana (VIH), el virus de la hepatitis B, C, D y G, la tuberculosis, la enfermedad de Creutzfeld-Jakob, el síndrome pulmonar por hantavirus, el virus linfotrópico de las células humanas T de tipo I, así como infecciones por otros microorganismos patógenos.

Algunos investigadores han podido constatar que con la muerte, algunos microorganismos son liberados. Además, no hay ni el sistema reticuloendotelial ni la barrera hematoencefálica para restringir la translocación de los microorganismos dentro del cadáver.

En el presente trabajo se analizarán las principales causas de infección por agentes biológicos, así como las medidas de protección tanto colectivas como individuales que deben ser empleadas para minimizar estos riesgos.

Palabras clave

Palabras clave

Virus de la inmunodeficiencia humana, Creutzfeld-Jakob, bioseguridad, infectividad.

RIESGO DE INFECCIÓN EN LAS SALAS DE AUTOPSIA

El examen post-mortem es una fuente potencial de infecciones en el colectivo de médicos forenses, técnicos de patología forense, antropólogos forenses y otras personas relacionadas directa o indirectamente con el mundo de la muerte. Estas posibles infecciones incluyen el virus de la inmunodeficiencia humana (VIH), el virus de la hepatitis B, el virus de la hepatitis C, el virus de la hepatitis D y G, la tuberculosis, la enfermedad de Creutzfeld-Jakob, el herpes, el síndrome pulmonar por hantavirus, el virus linfotrópico de las células humanas T de tipo I, así como infecciones de otros microorganismos patógenos.

Algunos investigadores han podido constatar que con la muerte, ciertas bacterias son liberadas. Por otro lado, no hay ni el sistema retículo-endotelial ni la barrera hematoencefálica para restringir la translocación de los microorganismosdentro del cadáver.

A este hecho, cabe añadir que el personal de las salas de autopsia frecuentemente trabaja con cadáveres en avanzado estado de descomposición donde la disección detallada de los tejidos es a menudo esencial a efectos de establecer la identidad y/o causa de la muerte.

Las infecciones en las salas de autopsia se adquieren mediante una o más de las siguientes vías:

i) Heridas como resultado de la autoinoculación por agujas contaminadas con sangre o fluidos biológicos.

ii) Salpicaduras de sangre u otros fluidos biológicos en heridas abiertas o áreas de dermatitis u otras lesiones cutáneas.

iii) Contacto con sangre u otros fluidos biológicos con las mucosas oculares, nariz o boca.

iv) Inhalación e ingestión de partículas aerosolizadas.

La transmisión de enfermedades mediante la sangre u otras vías, la capacidad para representar una fuente de infección sin necesariamente ser un indicador de presencia, su prevalencia en determinados colectivos de alto riesgo (drogadictos, prostitutas, etc.) que hacen probable morir bajo condiciones violentas inexplicables y la existencia de presiones éticas y sociales que restringen la disponibilidad de la información. Todos estos factores combinados, posibilitan un riesgo significativo para el colectivo forense en las salas de autopsia.

La cadena de infección desde un huésped hasta un individuo sano está conformada, básicamente, de la siguiente manera:

  • 1. Agente Infeccioso. Es el microorganismo capaz de producir una enfermedad infecciosa (hongos, bacterias, virus, etc.). Las probabilidades de infección aumentan cuanto mayor sea el número de microorganismos presentes.
  • 2. Reservorio de la Infección. Es el portador del agente infeccioso, en nuestro caso, el cadáver. Un riesgo especial representan los portadores asintomáticos. En este sentido, cabe hacer mención a que en el caso de la tuberculosis, las autopsias realizadas a los hospitales disponen, generalmente, de un historial clínico con información diagnóstica disponible antes de llevarla a cabo, en contraposición a las autopsias médicolegales, donde el porcentaje de casos no reconocidos por esta enfermedad puede ser significativamente muy elevado debido a la falta de este histórico clínico.
  • 3. Vía de Salida. Mediante la cual el agente infeccioso puede abandonar el reservorio. En el caso de una sala de autopsia las posibles vías de salida serían la generación de aerosoles, salpicaduras, sufrir un corte o un pinchazo, etc. Especial relevancia adquiere, en este punto, los procedimientos de trabajo y los equipos utilizados. Además, hay que tener en cuenta la dosis infectiva del microorganismo infeccioso. En este sentido, la Agencia de Salud Pública de Canadá edita una serie de fichas de bioseguridad para microorganismos infecciosos.
  • 4. Medio de Transmisión. Método por el cual el agente infeccioso es transferido de   su portador al nuevo huésped, es decir,  desde  el  cadáver  hasta  el trabajador. Esta transferencia puede ser debida al contacto directo entre el huésped y el reservorio, o bien por contacto indirecto, mediante objetos contaminados  de  fluidos  biológicos  (utensilios para  la  disección,  mesas  de trabajo, etc.). En este punto, se hace necesario mencionar la barrera efectiva que constituyen los equipos de protección individual para evitar la entrada de los microorganismos.
  • 5. Vía de Entrada / Dosis Infectiva. Es la vía por la cual los microorganismos infecciosos logran entrar en el huésped. Esta vía dependerá también de la dosis infectiva de cada uno de los microorganismos infecciosos implicados. Así, por ejemplo, la dosis infectiva en forma de aerosol para el Bacillus anthracis (anthrax o carbunco) es de entre 8.00050.000 esporas, mientras que para el virus de la variola es de tan sólo de 10 a 100 partículas virales. En este estadio, habrá que tener muy en cuenta, o  bien  la  inmunización pasiva (administración de inmunoglobulinas o seroprofilaxi) o bien la inmunización activa (vacunación), así como los procedimientos de actuación en caso de, por ejemplo, pinchazos o cortes accidentales.
  • 6. Huésped Susceptible. La etapa final de la cadena serían los trabajadores de las salas de autopsia. En este caso, adquiere especial relevancia el término «susceptible», ya que, dependiendo del estado del individuo afectado, la infección podrá tener más o menos posibilidades de colonizarlo. De todos modos, habrá que llevar a cabo un Programa de Vigilancia de la Salud para actuar tanto de forma preventiva, como una vez se ha podido producir la exposición del trabajador.

Entre las enfermedades más frecuentes que pueden afectar al personal forense se encuentran las siguientes:

Hepatitis

La hepatitis viral representa una enfermedad causada por, al menos, cinco tipos de virus que tienen como diana principal del hepatocito. Estos virus son altamente infecciosos y se transmiten por una amplia variedad de vías. Así, la principal ruta de transmisión de la hepatitis B, C, D y G es el contacto sexual, la administración de drogas intravenosas, el contacto sanguíneo, los piercings, las agujas infectadas, las mordeduras humanas, etc.

Mientras que las hepatitis A y E se transmiten mediante contaminación fecal- oral, la hepatitis B es el virus más transmisible por contacto sanguíneo en estos momentos y es el único de este tipo por el que hay vacuna disponible.

La infección por el virus de la hepatitis B puede producir una infección crónica que coloca al individuo en riesgo de muerte por enfermedad crónica del hígado o carcinoma hepatocelular primario. El periodo de incubación oscila entre las 6 y las 24 semanas y frecuentemente enmascara la asociación entre el suceso infectivo y otros síntomas. Se ha encontrado un notable incremento del riesgo de infección con el virus de la hepatitis B entre los trabajadores sanitarios, especialmente en aquellos que están en contacto frecuente con la sangre y con instrumental cortante o punzante.

Li y colaboradores y Plessis y colaboradores, han reportado una frecuencia de la prevalencia del virus de la hepatitis B entre el 23% y el 8%, respectivamente, en casos de autopsia forense. Este virus es 100 veces más transmisible que el virus del sida y refleja tanto elevados valores de partículas infecciosas en la sangre como la capacidad para ser transmite mediante aerosoles debido al pequeño tamaño de la partícula viral.

El virus de la hepatitis B es bastante resistente al ambiente. En efecto, el HBV en el plasma humano es capaz de retener la infectividad después de unasemana de padecer condiciones de sequedad y estar expuesto al medio ambiente.

Por otra parte, la transmisión del virus de la hepatitis C está asociada con la exposición a la sangre por autoinoculación percutánea al estar en contacto con la sangre infectada. El personal asociado en el examen post-mortem se encuentra entre el personal de riesgo debido a los pinchazos y cortes sufridos al manipular órganos infectados.

Virus de la Inmunodeficiencia Humana (VIH)

En cuanto al virus de la inmunodeficiencia humana (VIH), los primeros casos fueron publicados en 1981. Esta deficiencia causó el desarrollo de una variedad de infecciones oportunistas, muchas de las cuales son extremadamente raras. Más adelante, se concluyó que la causa de este síndrome era un retrovirus (HTLV-III) que es conocido como virus de la inmunodeficiencia humana.

Los fluidos biológicos responsables de transmitir el VIH son: la sangre, el semen, las secreciones vaginales, la leche materna y los fluidos cerebroespinal, peritoneal, amniótico, pericárdico y sinovial. Otros fluidos como la saliva, las lágrimas y la orina, no están implicados en la transmisión del virus VIH, a menos que tengan una concentración suficientemente visible de sangre.

Comparado con otros virus de transmisión sanguínea (hepatitis B y C), el sida está considerado de baja infectividad, sin embargo, hay que tener en cuenta los accidentes por pinchazos y cortes, ya que los guantes de látex, a pesar de constituir una primera barrera, no impiden del todo la entrada del agente infeccioso. Además, en el contexto que nos ocupa, en las muestras post-mortem se han reportado casos positivos del virus de la inmunodeficiencia humana por Li y colaboradores (6%) y por Plessis y colaboradores (15%).

El riesgo de infección entre el personal médico y de laboratorio, incluidos los trabajadores de las salas de autopsia, se considera bajo, pero similar a las tasas de transmisión entre contactos heterosexuals. El riesgo de infección debido a pinchazos por agujas se estima entre un 0,3% y un 0,5% 33.

El virus del sida no sobrevive durante largos períodos de tiempo en sequedad. Posponer una autopsia de un cadáver sida positivo no elimina el riesgo de contaminación por VIH. Según Douceron y colaboradores, se han podido aislar partículas infecciosas del virus del sida en muestras de sangre obtenidas 16,5 días después de producirse la muerte de la persona. Otros autores han encontrado viabilidad desde los 6 hasta los 11 días post-mortem. Por lo tanto, este virus se debería considerar infeccioso durante, al menos, dos semanas después de la muerte del individuo infectado.

Tuberculosi (TBC)

La tuberculosis sigue siendo, en la actualidad, un problema importante de salud pública global. Un tercio de la población mundial está infectada por Mycobacterium tuberculosis, que es la causa más frecuente de mortalidad por enfermedad infecciosa causada por un solo microorganismo en la población general y en las personas infectadas por VIH.

Esta pesada carga de morbimortalidad ha motivado que la Organización Mundial de la Salud (OMS) haya declarado la tuberculosis (TBC) como una enfermedad deemergencia global. La aparición de la infección por VIH, con el incremento de susceptibilidad de los afectados y otros factores de riesgo, además de un mal uso de las combinaciones farmacológicas, ha incrementado el número de casos en los países en vías de desarrollo y han aparecido cepas de Mycobacterium tuberculosis multirresistentes a los fármacos necesarios para su tratamiento.

La presencia de población inmigrante en el Estado Español es un fenómeno creciente y que, con toda probabilidad, se incrementará significativamente durante los próximos años. A menudo se trata de personas que provienen de países con estructuras sanitarias con deficiencias y su atención requiere que el sistema sanitario se adecue a sus necesidades singulares y también a sus especificidades culturales, para favorecer un acceso en condiciones de igualdad real con el resto de la población.

La enfermedad predomina en edades jóvenes, donde, además, ha tenido un impacto del incremento de casos asociados a la infección por VIH. España es el país europeo con mayor tasa de sida y de coinfectados por VIH y TBC.

La vía de transmisión más significativa es la aérea, por inhalación de núcleos de las gotitas de Pflügge aerosolitzades, con bacilos en su interior, capaces de mantenerse y transportarse por el aire en suspensión durante un largo período de tiempo y llegar a los alvéolos.

Entre los grupos de alto riesgo se incluyen los trabajadores de autopsia y el personal implicado en las preparaciones histopatológicas del material fresco. Así, según un estudio llevado a cabo por Templeton y colaboradores, los trabajadores de las salas de autopsia se infectaron durante el protocolo de autopsia. La infección fue contraída, probablemente, por las partículas de aerosol generadas al utilizar la sierra oscilante. En efecto, una autopsia es un método excepcionalmente eficiente de transmitir la tuberculosis desde el cadáver hasta el personal presente en la sala de autopsias. Así, 8 de los 35 estudiantes de medicina Mantoux negativos expuestos a la tuberculosis en estas salas durante 1 hora resultaron infectados. El riesgo de infección no varía con la distancia en la tabla de autopsia. Sin embargo, una exposición durante sólo 10 minutos en una sala de autopsia, tuvo como resultado la transmisión de la tuberculosis en un estudiante de medicina.

Por otra parte, Mycobacterium tuberculosis multi resistente fue el causante de la epidemia de Syracuse. Esta epidemia fue atribuida a la presión positiva de la sala de autopsias, donde se recirculaba el aire de extracción por la instalación. No obstante, hay que mencionar que la tuberculosis puede ser transmitida de manera muy eficiente a los trabajadores de las salas de autopsia en instalaciones que disponen de un sistema de ventilación adecuado cuando los trabajadores no utilizan el equipo de protección respiratoria o cuando no utilizan el equipo adecuado. Así, se han aislado cultivos de Mycobacterium tuberculosis de cuerpos embalsamados después de60 horas de la fijación, por tanto, la disección de tejidos fijados conformaldehído tiene el potencial de transmitir aerosoles infectivos del bacilo de la tuberculosis. Asimismo, el propio proceso de embalsamamiento se ha mostrado como vector de transmisión de aerosoles de tuberculosi.

Creutzfeld-Jacob

Con la epidemia de la encefalopatía espongiforme bovina (o «enfermedad de las vacas locas») del Reino Unido y su extensión por diferentes países de la Unión Europea y por Japón, así como por la aparición de la nueva variante de la enfermedad de Creutzfeld-Jakob (nv ECJ) en humanos a partir del consumo de tejidos de vaca contaminados, las encefalopatías espongiformes transmisibles (EET) o enfermedades priónicas en general, han tomado enorme importancia en los últimos años comoproblema de salud pública mundial.

Las EET son entidades neurodegenerativas altamente infecciosas que se caracterizan por tener un período de incubación prolongado y una evolución clínica fatal. En humanos, comprenden las formas idiopática (enfermedad de Creutzfeld-Jakob (ECJ) esporádica), hereditaria (ECJ familiar, enfermedad de Gerstmann-Sträussler- Scheinker y el insomnio familiar fatal) y adquirida (Kuru, ECJ iatrogénica y nvECJ).

En el ámbito forense, la enfermedad de Creutzfeld-Jakob puede ser transmitida por exposición percutánea durante la realización de la autopsia. Se conoce, al menos, un caso de un prestigioso anatomopatólogo, donde, según el diagnóstico principal, se trata de un caso calificado de probable Creutzfeldt-Jakob, bien esporádico o iatrogénico. Sin embargo, no existen casos documentados entre el personal técnico de laboratorio y de autopsia o entre el personal funerario.

Por otro lado, aunque no existen evidencias sobre la transmisión mediante aerosoles, la falta de tratamiento eficaz frente a esta enfermedad demanda tomar las máximas precauciones cuando se manipula material infectado. Así, Hernández y Céspedes proporcionan una serie de recomendaciones de bioseguridad para la realización de autopsias en casos de EET y Nolte y colaboradores también hacen una serie de recomendaciones al realizar autopsias frente a la posible presencia de priones en un cadáver. Así, según estos autores, la mayor concentración de priones se encuentra en el sistema nervioso central y sus cubiertas. Los estudios en animales evidencian la posibilidad de encontrar también en el bazo, timo, nódulos linfáticos y el pulmón. La principal precaución cuando se trabaja con material contaminado por priones es evitar el pinchazo y la autoinoculación del material infeccioso.

El R.D. 664/1997 clasifica la nvECJ, la encefalopatía espongiforme bovina (BSE) y otras TSE de origen animal afines dentro del grupo 3 (*), con las notas D (d). El símbolo D viene definido en este Real Decreto, de la siguiente manera: «listado de los trabajadores expuestos al agente que debe conservarse durante más de 10 años después de la última exposición», el símbolo (*), como » normalmente no infeccioso a través del aire «y el (d) como» recomendado por los trabajos que impliquen un contacto directo con estos agentes «. Sin embargo, el anexo II punto 5, también se establece: «Para los agentes biológicos normalmente no infecciosos a través .del aire, señalados con un asterisco en la lista de agentes biológicos del Real Decreto, se podrá prescindir de algunas medidas de contención destinadas a evitar su transmisión por vía aérea, a excepción de indicación contraria de la autoridad sanitaria a la que se deberá informar previamente de esta circunstancia «.

En este sentido, si bien la legislación española (la posterior comunitaria no añade nada nuevo en este tema en concreto) establece claramente una serie de medidas higiénicas (artículo 7) así como las medidas de contención de un nivel 3 (anexos IV y V ). Es esta misma legislación la que impone (artículo 4 del RD 664/1997), como paso previo a la adopción de cualquier medida, la «identificación y evaluación de riesgos». Esto significa que, independientemente de que en el RD sólo se contemple de forma explícita el «trabajo de laboratorio» y otros trabajos que impliquen «el contacto directo» del trabajador con estos agentes productores de las EET, existen diversos ámbitos laborales donde, si bien la intensidad del riesgo es muy diferente, sí es necesaria la adopción de medidas, no tanto en cuanto a las instalaciones, sino principalmente en torno a las denominadas medidas higiénicas o prácticas de trabajo, más el uso de diversos equipos de protección personal.

CONSIDERACIONES DE BIOSEGURIDAD EN LAS SALAS DE AUTOPSIA

Pese a que está claramente especificado el grado de riesgo asociado a losagentes biológicos que se manipulan (niveles de bioseguridad) en los laboratorios de microbiología y biomédicos, esos mismos estándares no están suficientemente articulados para las instalaciones de las salas de autopsia. Aun así, los principios de bioseguridad que se han desarrollado por los laboratorios clínicos, los laboratorios de investigación biomédica y por los estabularios pueden ser aplicados, en líneas generales, a las actividades que se desarrollan en las salas de autopsia. Las precauciones estándar universales pueden ser aplicadas en la sangre, el semen, las secreciones vaginales, así como los fluidos cerebroespinal, sinovial, pleural, peritoneal, pericárdico y amniótico, pero no se pueden aplicar a las heces, las secreciones nasales, los esputos, el sudor, las lágrimas, la orina y los vómitos, a menos que contengan sangre visible.

La entrada a las salas de autopsia debería estar restringida al personal experto y los trabajadores que están entrenados en la manipulación de material infeccioso.

El personal con experiencia debería realizar, preferiblemente, la autopsia, dado el elevado riesgo de exposición accidental que se da entre el personal inexperto, como por ejemplo, los estudiantes.

Las personas inmunodeprimidas o los individuos inmunodeficientes, así como aquellos que presentan heridas abiertas, lesiones en la piel o dermatitis no deberían llevar a cabo una autopsia.

Mediante la utilización de los equipos de protección individual adecuados, controles de ingeniería y la implementación de las prácticas y procedimientos de trabajo se puede conseguir la necesaria protección de los trabajadores frente a los riesgos biológicos en este tipo de instalaciones.

Un nivel de bioseguridad 2 (BSL-2) (ver Tabla 1) proporciona al personal protección frente a la mayoría de los patógenos que se transmiten vía sanguínea. Además, con un nivel de bioseguridad 3 (BSL-3) (ver Tabla 2) se consigue protección cuando se pone de manifiesto el riesgo de exposición a agentes biológicos mediante la inhalación de aerosoles contaminados (como por ejemplo de Mycobacterium tuberculosis, etc.).

Por otro lado, aunque los agentes víricos implicados en las fiebres hemorrágicas están clasificados dentro del nivel 4 de bioseguridad, se considera que se puede realizar la autopsia de los cadáveres potencialmente infectados con estos agentes de forma segura para los trabajadores si se emplean las precauciones barrera del nivel BSL-2 combinado con el flujo de aire negativo y las protecciones respiratorias adecuadas.

Tabla 1. Principios de bioseguridad de Nivel II.

Disponible para trabajar con agentes de potencial riesgo biológico moderado para el personal y el medio ambiente El personal estará entrenado en la identificación de los riesgos y en los procedimientos de trabajo
El acceso al área de trabajo estará controlada y limitada. Se colocará la señal de riesgo biológico
Se extremaran las precauciones con el riesgo de pinchazos
Se podrá emplear equipamiento especial
para contener o controlar los gases químicos, las salpicaduras o los aerosoles biológicos
El énfasis se focaliza sobre las prácticas y procedimientos de trabajo seguros Se prohibirá comer, beber o fumar en las salas de autopsia
Se llevarán guantes, ropa de trabajo y delantal
Será necesario lavarse las manos después de sacarse los guantes y antes de abandonar el área de trabajo
Los instrumentos y las superficies de trabajo serán descontaminadas y limpiadas
Los residuos serán dispuestos en contenedores para residuos biopeligrosos para enviarlos a incinerar
Tanto las muestras que se envíen a anatomía patológica como los contenedores de residuos serán identificados con la señal de riesgo biológico
La política en cuanto al riesgo biológico ha de incluir Una persona cualificada supervisará el cumplimiento y la implementación de estos principios
Se ofrecerá la posibilidad de vacunación (cuando haya vacuna disponible en el mercado), así como la vigilancia de la salud a los trabajadores
Se desarrollarán procedimientos operativos estándar (con las indicaciones necesarias en materia de bioseguridad)
Requerimientos de la Instalación La instalación estará ubicada lejos de las áreas de público. Las puertas permanecerán cerradas
Se considerará el flujo de entrada de aire direccional sin recirculación a las áreas de trabajo

Extraído de: Nolte, K.; Taylor, D.G. and Richmond, J.Y. Biosafety considerations for Autopsy.

The American Journal of Forensic Medicine and Pathology. 23 (2): 107-122.

Tabla 2. Principios de bioseguridad de Nivel III.

Disponible para trabajar con agentes autóctonos o exóticos que pueden causar enfermedades graves o El personal recibirá formación específica en la manipulación de materiales (potencialmente) infectados con agentes patógenos y potencialmente mortales
La supervisión será realizada por personal
potencialmente mortales como resultado de la exposición por vía inhalatoria cualificado con experiencia en el trabajo con estos agentes biológicos
Para controlar los gases o los aerosoles biológicos se instalará un sistema de extracción localizada (por ejemplo mesas con extracción por la parte inferior, etc.)
Será necesarios controles especiales de ingeniería y EPI’s apropiados (incluidos respiradores)
Añadido a los principios del BSL-2 Se podrían aplicar procedimientos adicionales de la vigilancia de la salud (por ej, test cutáneo de la tuberculina, etc.)
Se colocará la señal de riesgo biológico, indicando que se necesitan precauciones adicionales, cuando se trabaje con material infectado de nivel BSL-3
Todo el personal será competente en las prácticas y procedimientos específicos de acuerdo con el riesgo que es manipula
Los requerimientos de la instalación incluyen Se recomienda disponer de salas de autopsia separadas. Sólo se permitirá el acceso al personal relacionado con las autopsias. Las puertas dispondrán de cierre automático
Los gases de la sala de autopsia serán extraídos al exterior de la sala
La ventilación a la sala de autopsia estará equilibrada para proporcionar un flujo direccional hacia la sala (sala con presión negativa)
El acceso a las duchas estará disponible cerca de las salas de autopsia
Las superficies interiores de paredes, suelos y techos deberán ser impermeables y de fácil limpieza. Los suelos serán antideslizantes
Cualquier canalización o entrada de tuberías a través de paredes, techos o suelos deberá ir cubierta de manera que pueda efectuarse la descontaminación de la sala en las condiciones adecuadas
Las líneas de vacío estarán protegidas con soluciones desinfectantes y filtros HEPA, o equivalentes.
Las ventanas deberán permanecer siempre cerradas y selladas
Las características de la contención de las salas de autopsia BSL-3 deberán ser

verificadas antes de desarrollar el trabajo y, posteriormente, de forma anual

Extraído de: Nolte, K.; Taylor, D.G. and Richmond, J.Y. Biosafety considerations for Autopsy.

The American Journal of Forensic Medicine and Pathology. 23 (2): 107-122.

1. Equipos de Protección Individual (EPIs)

Los trabajadores de las salas de autopsia necesitan protección frente a los patógenos transmisibles por la sangre y los aerosoles. Así, para proteger los ojos, la piel y las membranas mucosas, todos los trabajadores y observadores de estas salas deberán llevar bata quirúrgica, gorro quirúrgico, un vestido largo impermeable o un delantal con manga larga, protección ocular (gafas de protección completa o pantalla facial), cobertores de zapatos y doble guante. Los guantes de malla pueden evitar el riesgo de sufrido cortes con escalpelo o con otro instrumental cortante, pero no ofrecen protección frente a los pinchazos.

Aun así, el Instituto Nacional de Seguridad e Higiene en el Trabajo, en la Nota Técnica de Prevención n º 572: «Exposición a agentes biológicos. La gestión de equipos de protección individual en centros sanitarios » recomienda las siguientes protecciones para trabajar en una sala de autopsia.

Tabla 3. Protecciones recomendadas en función de los servicios o áreas de trabajo y el riesgo biológico existente.

AUTOPSIAS • Manipulación  de muestras biológicas contaminadas

• Riesgo de cortes y pinchazos

• Formación de aerosoles y/o salpicaduras

• Bata quirúrgica larga con puños

• Guantes industriales.

• Botas o cubrecazado de rechazo

  • Delantal ligero de tejido que retenga el agua
  • Frente a las salpicaduras o aerosoles emplear gafas de protección herméticas y protección respiratoria o, preferiblemente, pantallas de seguridad

Las máscaras quirúrgicas pueden mitigar el riesgo de las salpicaduras de fluidos biológicos y ayudan a los trabajadores de las salas de autopsia evitar el contacto de las manos sucias con la nariz o los ojos. Sin embargo, estas máscaras quirúrgicas, habitualmente empleadas en estos puestos de trabajo y, en general, en todo el ámbito hospitalario, no protegen a los trabajadores de la inhalación de aerosoles contaminados con microorganismos patógenos mediante la vía aérea, como por ejemplo Mycobacterium tuberculosis y otros. Por tanto, cuando el riesgo de un aerosol potencialmente patógeno, como el descrito anteriormente, puede estar presente, los trabajadores y los observadores presentes durante la autopsia deberían proteger el área respiratoria mediante respiradores N-95, como mínimo.

La fabricación de estos respiradores está diseñada para filtrar el 95% de las partículas de 1 µm de diámetro. El uso de estos respiraderos, por otra parte, bastante cómodos,se deberían considerar para la realización de todas las autopsias ante la imposibilidad de determinar si el cadáver sujeto de la autopsia puede o no estar infectado con un microorganismo patógeno como es el caso del causante de la tuberculosis debido a la falta de historial clínico que caracteriza a la mayoría de autopsias médico-legales.

Por otra parte, cabe hacer mención a que las mascarillas quirúrgicas no se pueden considerar EPI’s. En efecto, en la NTP 571 dice lo siguiente: «Frente a los riesgos biológicos derivados de salpicaduras de agua contaminada, de sangre u otros fluidos corporales a las mucosas oral o nasal, podría considerarse suficiente el empleo de mascarillas quirúrgicas. Estas mascarillas no se consideran, sin embargo, EPIs de las vías respiratorias según la Resolución de 25 de abril de 1996, de la Dirección General de Calidad y Seguridad Industrial. Su marcado CE hace referencia a la conformidad con el Real Decreto 414/1996 del 1 de Marzo, relativa a productos sanitarios y no al Real Decreto 1407 / 1992, de 20 de noviembre, por el que se regula las condiciones para la comercialización y libre circulación intracomunitaria de los equipos de protección individual «.

2. Procedimientos de Autopsia

La utilización de procedimientos de trabajo seguros minimiza los riesgos de contraer infecciones debidas al desarrollo de una autopsia. Así, por ejemplo, para evitar la autoinoculación del material cortante y punzante, los trabajadores deberán extremar las precauciones con los instrumentos de trabajo como los escalpelos, las agujas de jeringas, las agujas de sutura, etc.. Además, los trabajadores deberán también tener cuidado con otros objetos cortantes, como por ejemplo, cristales rotos, trozos de hueso fragmentados y otros objetos punzantes que pueden encontrarse durante la disección.

Todos los objetos cortantes como las hojas de bisturí, las agujas, etc., se deberán descartar en un contenedor rígido, una vez se hayan terminado de usar, diseñado para contener material de este tipo. Las agujas no se deberán reencapsular bajo ninguna circunstancia. Los contenedores para este tipo de material deberán estar disponibles en todas las salas de autopsia y sólo se podrán llenar hasta las tres cuartas partes de su capacidad, evitando, de esta forma, que el material pueda sobresalir por la boca de entrada del contenedor. Una vez lleno, el contenedor se cerrará y dispondrá que el gestor de residuos autorizado pueda recoger sin sufrir riesgos adicionales al transportarlo.

Cuando la autopsia haya finalizado, el personal deberá lavarse las manos después que se haya quitado los guantes de trabajo, ya que, a veces, los guantes pueden quedar dañados durante la realización de la autopsia y las manos pueden estar contaminadas durante la extracción de estos guantes sin que el técnico se haya dado cuenta. Al mismo tiempo, los trabajadores deberán limpiar cualquier superficie de su piel que pueda estar contaminada con sangre u otros fluidos biológicos para prevenir la transmisión de los potenciales patógenos.

Por otro lado, el uso de una sierra manual u oscilante equipada con un sistema deextracción puede reducir la exposición al polvo de hueso aerosolitzada y también a los patógenos.

3. Diseño de las Instalaciones

Desde el punto de vista de la bioseguridad, una sala de autopsia debería tener un suministro de aire diferenciado y debería estar separada físicamente de las áreas administrativas de la instalación.

Por otro lado, la experiencia en este tipo de instalaciones nos obliga a reparar en el hecno de que un mal diseño o un diseño donde no se tengan en cuenta aspectos de bioseguridad no garantiza la contención necesaria que debe tener una sala de autopsia, por lo que abordar esta problemática conjuntamente con los departamentos de ingeniería y mantenimiento, junto a los expertos en temas de bioseguridad, ventilación industrial y en higiene industrial, aportan garantías de éxito a este tipo de proyectos.

CONCLUSIONES

El examen post-mortem es una fuente potencial de infecciones en el colectivo de médicos forenses, técnicos de patología forense, antropólogos forenses y otras personas relacionadas directa o indirectamente con el mundo de la muerte. Estas posibles infecciones incluyen, entre otros, el virus de la inmunodeficiencia humana (VIH), el virus de la hepatitis B, el virus de la hepatitis C, el virus de la hepatitis D y G, la tuberculosis, la enfermedad de Creutzfeld-Jakob, etc.

En este sentido, aunque existe una creencia generalizada en el sector respecto a la inocuidad de un cadáver sobre el que se practica una autopsia, existen estudios científicos que demuestran la presencia de microorganismos con capacidad infectiva, incluso durante semanas (VIH, hepatitis) e incluso en cuerpos embalsamados después de 60 horas de la fijación (Mycobacterium tuberculosis). Es por ello, que procede abordar la problemática del riesgo biológico en este sector teniendo en cuenta todos los aspectos preventivos que ya se aplican en otros ámbitos de aplicación, aplicando prácticas y procedimientos de trabajo seguros, el empleo de equipos de protección individual y, en fase de diseño, abordar los proyectos de estas instalaciones bajo la óptica, también, de diseño de las instalaciones desde el punto de vista preventivo. Este hecho es especialmente relevante para evitar fallos y errores de diseño que posteriormente se trasladarán e influirán sobre las condiciones de trabajo de los integrantes de estas salas de autopsia.

REFERENCIAS

  • 1. Ajmani, M.L. (1997). Recommendations for prevention of HIV transmission  in health care workers involved in autopsy and embalming. J. Forensic Med. Toxicol. 4  (1):  4750.
  • 2. Centers     for    Disease    Control     and    Prevention.      CDC.    (2003).      Biosafety     in Microbiological and Biomedical Laboratories. U.S. Department of Health and Human Services. Fourth Edition May. Traducción al castellano: Bioseguridad en Laboratorios de Microbiología y Biomedicina.
  • 3. Geller, S.A. (1990). The autopsy in acquired immunodeficiency syndrome. How and Why? Arch. Pathol. Lab. Med. 114: 324329.
  • 4. Hernández,  A.A.  y  Céspedes,  G.C.  (2002).  Medidas  de  bioseguridad  para  el manejo clínico y de la laboratorio de pacientes con enfermedades priónicas. Gac. Med. Caracas. 1 10 (3): 318327.
  • 5. Martí, M.C.; Alonso, R.M.; Constans, A. Exposición a agentes biológicos. La gestión de equipos de protección individual en centros sanitarios. NTP 572 Notas Técnicas de Prevención. Instituto Nacional de Seguridad e Higiene en el Trabajo
  • 6. Martí, M.C.; Alonso, R.M.; Constans, A. Exposición a agentes biológicos: equipos de protección. NTP 571 Notas Técnicas de Prevención. Instituto Nacional de Seguridad e Higiene en el Trabajo.
  • 7. National Institute for Occupational Safety and Health. (1999). Preventing Needlestick Injuries in Health Care Settings. Publication Nº 2000108.
  • 8. Nolte, K.; Taylor, D.G. and Richmond, J.Y. Biosafety considerations for Autopsy. The American Journal of Forensic Medicine and Pathology. 23 (2): 107122.
  • 9. Protocolos de Vigilancia Sanitaria Específica. Agentes Biológicos. (2001) Comisión de Salud Pública. Consejo Interterritorial del Sistema Nacional de Salud.
  • 10. Real Decreto 664/1997, de 12 de mayo, sobre la protección de los trabajadores frente a los riesgos relacionados con la exposición a agentes biológicos durante el trabajo.

LA MUERTE DULCE: El fantasma traicionero del CO

Santiago Feliu No Comments

Hay situaciones de riesgo que son previsibles porque las personas que lo sufren son conscientes de que actuando como lo hacen algo puede ocurrir (velocidad, altura en construcción). Pero hay otros riesgos que son traidores porque actúan con alevosía, silencio e incluso con nocturnidad. El CO es un maestro de la sorpresa mortal. El monóxido de carbono fruto de una combustión incompleta está al acecho en situaciones normales , en el brasero doméstico, en el el habitáculo del vehículo, en la caldera de combustión de la biomasa de la calefacción. No se percibe apenas. Los efectos y las convulsiones aparecen cuando ya se ha perdido el conocimiento.

El monóxido de carbono es un gas, más pesado que el aire, inodoro, insípido e incoloro que puede causar serios daños, incluida la muerte, sin previo aviso. Cuando se inhala y entra en contacto con la sangre, se produce la transformación de la hemoglobina, encargada de transportar el oxígeno, en carboxihemoglobina, impidiendo el aporte de oxígenos al cerebro y demás órganos del cuerpo.

La aparición de biocombustibles más económicos que los derivados líquidos del petróleo e incluso que los gases propano y butano, ha abierto una linea comercial muy importante con las calderas de biomasa en la que se queman los denominados pellets de material vegetal adecuadamente tratado para quemar en calderas de calentamiento de aguas y de calefacción. Pero el uso de tales materiales en silos de depósito ha demostrado que esta biomasa puede generar emanaciones que no se detectan por los trabajadores que no tienen conciencia del riesgo,y simplemente entrar en el silo para remover la biomasa, ha producido la muerte del trabajador que tras perder el conocimiento fallece en el silo por la acción del monóxido de carbono.

Debido a la peligrosidad del gas y a la peculiaridad de los almacenamientos de pellets los estudios más avanzados recomiendan que deben de contemplarse, como mínimo, las siguientes medidas preventivas:

– Se debe de realizar una completa evaluación de los riesgos iniciales y una exhaustiva planificación preventiva.

– Los silos de almacenamiento están considerados como espacios de trabajos confinados y como tal se deben de tratar.

– Se deben de considerar las Atmósferas Atex o explosivas.

– Se hace necesaria la comprobación de la calidad del aire mediante medios mecánicos (tubos colorimétricos, detectores multigás…)

– En los trabajos, de cualquier tipo, dentro de los silos, se hace necesario equipo de respiración autónoma y contacto permanente con el exterior mediante linea de vida.

– Se recomienda el uso de detector personal de CO.

– Señalizar la zona de posible presencia de CO.

Para almacenamientos de menos de 30 Tm ventilación natural en la base. En almacenamientos de mas de 30 Tm se hace necesaria la ventilación mecánica en la cubierta del silo y natural en la base, así como detectores de CO. En ambos casos deben de combinarse con procedimientos de trabajo que aseguren y /o controlen la ausencia de CO.Recomendable que los silos dispongan de sondas de medición de gases, analizadores de CO y O2, midiendo la atmósfera en la parte superior del silo.El personal para el trabajo en silos debe de estar formado en el manejo de EPIs e informado de los riesgos a los que se puede enfrentar durante el desarrollo de su tarea.

La HSA (Health and Safety Authority) recomienda la instauración de la figura del Inspector de Silos. Esta figura tendría entre sus misiones la comprobación inicial de ambientes antes de permitir la entrada a realizar cualquier tipo de operación (seria necesario una autorización expresa de este inspector para acceder al silo) y  seria el responsable de la utilización de los equipos de muestreo, evitar las obstrucciones del silo, enclavar las entradas el silo de tal forma que no fuese posible acceder al mismo sin autorización/inspección. Nunca entrar al silo con ambientes de O2 < 20, 8%. Si fuese menos utilizar equipos de respiración autónomos de presión positiva. 20,8% < O2 < 16%: Defecto de atención, mareos, náuseas, inconsciencia. O2 < 16%. Muerte. Se puede dar sin síntomas previos y con solo asomar la cabeza por la entrada del silo.Es posible que sea necesaria la ventilación del silo durante las operaciones. La evaluación de riesgos deberá determinar la necesidad y el tipo de ventilación necesarios.

Argentina:“La prevención es el pilar fundamental del Sistema de Riesgos del Trabajo”

Santiago Feliu No Comments

Según el gerente General de la SRT

Así lo destacó el gerente General de la SRT, Guillermo Arancibia, durante el cierre de las jornadas de capacitación sobre prevención, salud y seguridad para trabajadores y delegados de la Unión de Trabajadores de la Industria del Calzado (UTICRA).

El programa tiene como punto de partida la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y luego se desarrollará durante todo el primer semestre en Chivilcoy, Rosario, Córdoba y Misiones, localidades donde se encuentra asentada gran parte de este tipo de industria.

El objetivo es brindarles a los trabajadores del calzado las herramientas necesarias que les permitan incorporar hábitos que mejoren las condiciones y medio ambientes de trabajo.

Las temáticas específicas de estos programas apuntan a disminuir los riesgos inherentes a la actividad, abarcando aspectos tanto legales como aquellos relacionados con el ruido, la carga física, la toxicología, entre otros.

Cabe destacar que las capacitaciones se realizan en el marco del convenio firmado en febrero durante el cual se fijaron acciones para continuar con las mejoras en las condiciones de medio ambiente laboral y promover medidas que garanticen la salud y seguridad de los trabajadores.

Durante la entrega de certificados, Arancibia resaltó que la prevención “es el pilar fundamental del Sistema de Riesgos del Trabajo” y se pronunció por “fortalecer todas las acciones que tengan como meta la salud y la seguridad de los trabajadores”.

En la jornada estuvieron presentes también el secretario General de UTICRA, Agustín Amicone y Eugenio Begué, subgerente de Asuntos Políticos y Participación Ciudadana de la SRT.

Fuente: SRT